
Supongo que a los abogados los molestan constantemente con galimatías legales y que a los médicos los obligan a contar con convicción la mejor manera para deshacerse de esa tos tan molesta. Para eso estarán los amigos o conocidos con profesión, digo yo. O no. En fin, que me han colgado el cartel de especialista en bombas, en tipos oscuros que las ponen y en profesionales de la mala oratoria que siempre dicen lo mismo después de la explosión. Y precisamente por eso no dudan en preguntarme estos días de todo y más. A lo primero respondo que no, que no hay número uno, que los marxistas (aunque terroristas) creen en las decisiones colegiadas, y que en la cúpula hay unos nueve. A lo segundo respondo que sí, que seguiremos viendo como explotan vehículos durante unos cuantos años. Y así una tras otra, hasta rellenar el cuestionario. O casi rellenarlo. Siempre hay algo que te obliga a sacar del bolsillo la ignorancia. Luego toca llamar y joder a otro con las preguntitas. Y volver a descolgar el teléfono para quedar como un auténtico experto con una convincente explicación. Allí va, estimado colega: si estos días has visto alguna fotografía donde las esposas salen pixeladas, es porque se trata de medios franceses, y la legislación gala prohíbe a cualquier medio de comunicación difundir imágenes de un detenido (aunque terrorista) con esposas antes de ser juzgado. No se merecen.
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