divendres 7 de novembre de 2008

Orgasme número 11


Ando agotado. Llevo todo el día metiendo mis objetos en unas cajas de cartón que compré ayer en un gran centro comercial. Sí, ahora las cajas de cartón de toda la vida también se compran. Los libros, con los libros. Los discos compactos con las películas. La ropa en los recipientes más grandes. Los platos y los vasos recubiertos con papel de periódico (por fin le encontré una utilidad a la sección de cultura y espectáculos). Las botellas de vino, mejor me las bebo, no sea que se rompan con tanto trajín. El equipo de música encajado entre los bafles. El ordenador, la pantalla plana que me regaló ella y el teclado, con una etiqueta de frágil. El taburete, inservible, en el container de la calle ¡Y ya! Yo agotado. Decenas de cajas en la escalera, tocándole la moral a la inagotable e insufrible vecina octogenaria. El piso vacío parece más grande. Casi tan grande como hace tres años. ¡Joder, tres años ya! Ahora solo falta decidir donde lo llevo todo, y si yo voy detrás.

0 comentarios: