dijous 27 de novembre de 2008
Orgasme número 13
Estaba claro, anunciado, cantado. Algún día tenía que pasar. Y ha sido hoy. Por nada en especial y por todo en conjunto. Abordé el teclado y las teclas no se dejaron aporrear. O se dejaron, pero seleccionando. Me explico. Escribí un pronombre y el pronombre cogió forma. Lo enlacé con el largo apellido de un político gastado, y la pantalla ni parpadeó. El teclado se niega a colaborar más en la creación de textos informativos, aburridos y desesperadamente repetitivos. Tenía que pasar, y ha pasado hoy, mientras Marsé y sus lagartijas celebran el Cervantes. De fondo, Ani DiFranco. Al otro lado, oscuridad gélida y prematura. Más allá, la pregunta: ¿Cambio el teclado o cambio de profesión?
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