dimarts, 24 / juny / 2008

Ross y la insoportable levedad del ser


Maria, la de los ataques nerviosos, la que me sacaba una década, la que me congeló por dentro, me lo compró durante una soleada mañana de un 23 de abril. Unos meses más tarde, en una de mis decididas mudanzas vitales, lo perdí (siempre malpensado, juraría que ella recuperó de la peor de las maneras su regalo). Y la semana pasada lo compré de nuevo, ahora en castellano, porqué no entiendo el euskera, porqué aquí no se lee en catalán. Empecé a releerlo a los pocos minutos de cerrar La cazadora de astros, el peor de los libros de Zoé Valdés. Y una vez más se me comió la historia. O eso, o mis ansias de protagonismo me empujaron a protagonizarla yo mismo, quién sabe. Ross ya es pasado. Pasado muy reciente, eso sí. Dejó de ser presente justo en la página 13 de La insoportable levedad del ser. De nuevo el admirado Kundera. “Pero ¿era amor? La sensación de que quería morir junto a ella era evidentemente desproporcionada: ¡era la segunda vez que la veía en la vida! ¿No se trataba más bien de la histeria de un hombre que en lo más profundo de su alma ha tomado conciencia de su incapacidad de amar y que por eso mismo empieza a fingir amor ante sí mismo? ¡Y su subconsciente era tan cobarde que había elegido para esa comedia precisamente a una pobre camarera de una ciudad perdida, que no tenía prácticamente la menor posibilidad de entrar a formar parte de su vida!”. Se acabo el fingir, por ahora. Desapareció Ross y ese fantástico restaurante italiano que descansa al lado de los veleros de lujo del puerto de Getxo, donde ella sirve los platos con una sonrisa de oreja a oreja.

dimarts, 17 / juny / 2008

¿Libertad de expresión?


Lunes 9 de junio de 2008. Senado. Juan Carlos I, rey de los españoles, afirma que la libertad de expresión es un “fundamento irrenunciable de una democracia”. No define libertad de expresión. Y se lo pedimos. Que la casa real que sustentamos alegremente entre todos nos aclare que demonios entiende por libertad de expresión, porque mucho nos tememos que el derecho de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole pasa a mejor vida cuando hablamos de Juan Carlos I, su griega y sus retoños. Ayer, ese chiste de mal gusto llamado Audiencia Nacional ordenó que se reabra la causa contra dos humoristas gráficos acusados de un delito de injurias graves contra la corona por publicar la portada que veis arriba. Suma y sigue porque no hace ni un año que quemábamos ejemplares de El Jueves. Releyendo al rey, una de dos: o en España no hay libertad de expresión, o España es una monarquía no democrática. O peor, España es una monarquía no democrática sin libertad de expresión donde el rey dilapida las cuentas del Estado matando osos rumanos.

divendres, 13 / juny / 2008

Orgasme número 5

Escribo para no llamar. Porqué tenía que aporrear el teléfono hace una hora, pero no me apetece. Ni teclear ni quedar para comer. Consciente que es el desplante definitivo. Que no ponerme en contacto con ella antes que mañana a primera hora tome un avión barato dirección Islas Baleares, tal y como le prometí dos veces, se traducirá en rotura: no más conversaciones forzadas y insustanciales, no más cenas caras en Cantabria, no más ropa interior minimalista de leopardo, no más inmensos pezones siempre erectos (el derecho mucho más inmenso que el izquierdo)… Solo un encuentro rápido para entregarle el camisón transparente que se dejó en casa. Nada más. Todo eso… por una no llamada. Escribía hoy Bibiana (la de los silencios televisivos en catalán) en ese periódico que cada día es menos mío, que pertenecemos a una generación que lo quiere todo, y todo a la vez. Una generación que no se lo juega todo a una carta, porqué centrarse en un único plan no tiene nada de emocionante. La generación de los encuentros puntuales, la que no se compromete con nadie seriamente. Pues eso. Hoy comeré en casa. Solo. Esperanzado con la cena de mañana. Hasta que la esperanza mute en otra no llamada.