dilluns 13 d’abril de 2009

Orgasme número 22


Tumbado en la cama de un frío y lujosos hotel de Tokio, a altas horas de la madrugada, y acompañado por Scarlett Johanson y sus labios de ensueño, el siempre genial Bill Murray suelta una de esas frases que es recomendable memorizar: “cuanto más sabes quién eres, y lo que quieres, menos te afectan las cosas”. La frase la escribe Sofia Coppola, la puede escuchar uno en Lost in Translation y la escupe Bill respondiendo a una pregunta de Scarlett: “estoy perdida. ¿Esto tiene remedio?” Sí, remedio tiene, pero el problema es que mis años empiezan a dejarme claro quien demonios soy y, sobretodo, qué quiero. Quiero personas que me miren a los ojos, y no gente que se esconda, huyendo o callando. Quiero a los que dan, y no a los que se limitan a pedir. Quiero gente que crea en imposibles, que sueñe en colectivo, que vea más allá de sus pies. Quiero sinceridad, valentía. Eso es lo que quiero. Y descubrir que tú, ella o la otra no lo tenéis, empieza a no afectarme. Como a Bill, que al final de la película, besa esos labios… por primera y última vez.

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